Año Jubilar Paulino 2008-2009

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1 - Con ocasión de celebrar el bimilenario del nacimiento del apóstol San Pablo, el Santo Padre ha declarado un año Jubilar desde su Fiesta el 29 de Junio de este año, hasta el próximo 29 de Junio de 2009. La figura y el mensaje del apóstol nos ayudarán, durante este tiempo de gracia, a vivir y a profundizar el seguimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El se nos presenta como: “servidor de Jesucristo, llamado a ser Apóstol, y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios” (Rom. 1, 1) Esta clara conciencia de su vocación es una enseñanza que define la vida, el camino y el compromiso de todo cristiano.

2 - Durante este año de gracia, la Iglesia nos convoca a renovar el gozo de la fe, la fortaleza de la esperanza y el ardor de la caridad. Será un tiempo de oración y de reflexión, de comunión eclesial como de renovación del espíritu misionero. Qué bueno que de la vivencia de este año jubilar surja el rostro de una Iglesia transformada, llamada a ser ante el mundo sacramento del amor de Dios. Por eso los invitamos a vivir este tiempo con un corazón bien dispuesto, y con el deseo de adentrarnos en el camino paulino para renovar el compromiso eclesial y misionero de nuestra fe.

3 - Adquiere particular relieve en la celebración Jubilar, como testimonio de fe y devoción del pueblo cristiano, el signo de la peregrinación que nos recuerda nuestra condición de peregrinos. Para ello se determinaron lugares de peregrinación en la Arquidiócesis.

4 - La gracia jubilar que la Iglesia predica y pone al servicio del creyente es signo de su misión salvifica y poder

sacramental. Lejos de toda actitud mágica de obtener o comprar una indulgencia, la Iglesia quiere predisponer al creyente a abrirse a la gracia de Dios, que busca a sus hijos para ofrecerles su perdón y amistad. En este marco debemos comprender el signo de la Indulgencia, que es un elemento constitutivo y central del año jubilar. En la indulgencia se manifiesta el amor misericordioso de Dios.

5- Con la palabra indulgencia expresamos en términos humanos el misterio de la auto donación de Dios, que tiene al hombre como destinatario de su amor. En Cristo hemos conocido esta “Buena Noticia” del amor de Dios. La Iglesia, como sacramento del amor sin límites, de la misericordia de Dios, acompaña con su ministerio sacramental el camino de salvación del hombre, tanto en esta vida como después de la muerte. La Indulgencia es un acto de fe en la misericordia de Dios y en la mediación salvifica de la Iglesia.

6 - En este contexto la indulgencia se nos presenta como un diálogo de amor y purificación entre Dios Padre y sus hijos, a quienes busca a través de la Iglesia. El abrazo del Padre en la parábola del hijo pródigo, es la mejor imagen para comprender el significado salvífico de la indulgencia plenaria. A este gesto del amor de Dios lo celebramos como una fiesta; para este encuentro el hijo debe disponer su corazón, reconocer su pecado, lavarse y cambiar de ropa, sólo de esta manera es posible prepararse para participar de la fiesta de la reconciliación (cfr. Lc. 15, 11-32).

7 - Desde la realidad de la comunión del Cuerpo místico de Cristo se comprende, también, cómo la santidad de cada uno
de sus miembros completa “las tribulaciones de Cristo a favor
de su Cuerpo” (Col. 1, 24), y enriquece “con las buenas acciones de los Santos” (Ap. 19, 8), el llamado tesoro de la Iglesia, que, como madre generosa, pone al servicio de sus hijos. La utilidad espiritual de la vida y santidad del hombre, en cuanto miembro del Cuerpo de Cristo, es un signo vivido de la grandeza del amor de Cristo que no nos deja en la condición de destinatarios pasivos, sino que nos involucra en su acción salifica.


8 - La expresión el “tesoro de la Iglesia” que es “un constante vínculo de amor y un abundante intercambio de todos los bienes” que existe entre los fieles, nos ayuda a comprender la vida y el misterio de la Iglesia tanto en su riqueza espiritual como en la realidad solidaria de la comunión de los santos.

9 – Invitamos a vivir este tiempo de gracia como un año de renovación espiritual y eclesial. La figura y el mensaje del apóstol será nuestra guía en este camino jubilar. De modo especial, y en el marco de la Misión Arquidiocesana, cuyo lema para este año es: “Con Jesús salimos, acortamos distancias,” el cual nos invita a profundizar el aspecto eclesial y misionero de la teología paulina.

10 – Pongámonos a los pies de María Santísima, Reina de los Apóstoles, el camino de este Año Jubilar, para que sea un tiempo fecundo de gracia y de fortalecimiento en nuestra vida de comunión eclesial.


Condiciones para obtenenr la indulgencia plenaria

1-“La Indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con
autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1471). También puede aplicarse por los fieles difuntos a modo de sufragio. La Indulgencia Plenaria se obtiene solamente una vez al día.

2 – La gracia de la Indulgencia Plenaria requiere de los fieles las siguientes acciones, que se deberán realizarse dentro de la semana del lugar visitado: a saber:
A - La confesión sacramental,
B - La comunión eucarística,
C - La visita a un lugar indicado por la autoridad eclesiástica,
D - El rezo del Credo, del Padre Nuestro, Ave María y Gloria, por la intención del Sumo Pontífice.


Esta Capilla esta agregada a las Iglesias
de la Arquidiócesis de Córdoba
determinadas por decreto
para que los fieles que peregrinen a ella,
y cumplan con los requisitos
puedan recibir la gracia
de la Indulgencia Plenaria
para si mismos, o aplicarla a sus difuntos,

a partir del día 17 de agosto del 2008

todos los días sábados o domingos del año
en los siguientes horarios:

-Sábados:

-de 16.30 a 17.30 hs. Confesiones
-de 17.30 a 18.00 hs. Rezo del Santo Rosario
18.00 hs. Celebración Eucarística

-Domingos:

-de 09.45 a 10.30 hs. Confesiones
de 10.30 a 11.00 hs. Rezo del Santo Rosario
11.00 hs. Celebración Eucarística


Oración al apóstol San Pablo

Oh glorioso san Pablo apóstol,
lleno de celo mártir por amor a Jesucristo,
intercede por mi, a fin de que obtenga una fe profunda,
una esperanza firme. un amor ardiente al Señor,
y para que podamos decir contigo
“No soy yo el que vive, es Cristo el que vive en mi”

Ayúdame a convertirme en apóstol
que sirva a la Iglesia con una conciencia pura
que sea un testigo de la verdad, y de su belleza,
en medio de la oscuridad de nuestro tiempo.

Contigo alabamos a Dios nuestro Padre
a El la gloria, en la Iglesia y en Jesucristo,
por los siglos de los siglos. Amen